Sol y vitamina D: ¿cómo tomar el sol?

julio 14, 2021

La vitamina D es esencial para nuestro cuerpo: mantiene nuestros huesos sanos, fortalece el sistema inmunológico, pero sobre todo es beneficiosa para el cerebro y el corazón. ¿Habría pensado alguna vez que la exposición regular a la luz solar sería suficiente para que nuestro cuerpo produjera vitamina D? Sí, ¡sólo de 10 a 15 minutos al día!

La vitamina del sol

La vitamina D es una vitamina especial, que sólo está presente de forma natural en algunos alimentos y que nuestro cuerpo sólo puede producir si la piel se expone a la luz solar. Entonces, ¿a qué espera para reservar su próximas vacaciones para abastecerse de vitamina D? La correlación con el sol es tan fuerte que a esta vitamina se le llama vitamina del sol o vitamina solar: nuestro cuerpo la almacena durante la exposición a los rayos del sol, pero no en todas las horas del día ni en todas las estaciones hay una cantidad suficiente para la síntesis de esta vitamina; en los meses de invierno es muy reducida. Además, la capacidad de la piel para producir vitamina D cuando se expone al sol se reduce con la edad: los ancianos corren el riesgo de sufrir una deficiencia de vitamina D y los jóvenes tienen estilos de vida que no implican una exposición adecuada al sol.

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Debemos tener cuidado porque si los niveles de vitamina D en nuestro cuerpo son bajos, nos enfrentamos al riesgo de numerosas enfermedades, con especial referencia al cáncer. Más interesante aún es saber que el 70% de los italianos está por debajo de los niveles mínimos de este preciado micronutriente, ¡con un grave riesgo de osteoporosis!
En definitiva, una mezcla de factores negativos si te falta esta vitamina del sol. Entonces, ¿cómo remediar el problema? Exponerse al sol parece ser la única solución (aunque con la debida precaución), porque es la única manera de garantizar una cierta cantidad de vitamina D.

Vitamina D: alimentos

En la naturaleza, hay algo más que la luz solar como única fuente de suministro de vitamina D. Podemos abastecernos de esta importante vitamina gracias a la alimentación, pero debemos tener cuidado con los alimentos que consumimos y además es muy difícil cuantificar su ingesta porque su presencia en los alimentos es mínima.
Piensa que una cucharada de aceite de hígado de bacalao sería suficiente para la dosis diaria de una persona mayor, pero su sabor es realmente desagradable. También están los pescados grasos, como el salmón, la caballa y el atún, que cubren las necesidades diarias con 150 gramos, o el zumo de naranja, los huevos, el hígado y el queso, pero la cantidad de vitamina D es tan baja que sería necesario consumir estos alimentos en una cantidad demasiado elevada.
La mejor manera de mantenerse sano en este sentido es una dieta equilibrada con la cantidad adecuada de luz solar. La vitamina D producida durante los meses de verano suele ser suficiente para cubrir todo el periodo invernal. Así que, ¡más razones para disfrutar en un velero en pleno agosto! No sólo para competir entre ellos para ver quién estará más bronceado cuando vuelva a la oficina, sino que a estas alturas, es bueno decir, ¡quién habrá acumulado más vitamina D cuando vuelva de sus vacaciones!

Sol y protección solar

Así que es sencillo: cuanto más te expongas al sol, más te abastecerás de la preciada vitamina D. Pero como sabes, el sol es un amigo que exige respeto. ¿Cómo exponerse al sol y, sobre todo, qué cremas utilizar?
Depende mucho del tipo de piel y del tipo de protector solar: cremas para pieles oscuras, claras, irritables, sprays, geles, lociones. ¿Cómo desenredar la jungla veraniega de protectores solares? Con un poco de información: al igual que el sol es un precioso aliado de tu salud, las cremas solares también son una herramienta extremadamente útil, siempre que sepas qué elegir y cómo utilizarlas. Ninguna crema puede protegernos al 100% de la radiación ultravioleta y de los daños que puede causar a quienes se exceden. Por lo tanto, las viejas reglas siguen siendo fundamentales: permanecer a la sombra durante las horas más calurosas, usar sombrero y gafas.

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Pero a la hora de elegir un protector solar, los elementos a tener en cuenta son:

SPF: más conocido como factor de protección solar: expresa el nivel de protección contra los rayos UVB (responsables de eritemas, quemaduras, escaldaduras)
Protección UVA: son rayos que penetran más profundamente en la piel; sus rayos no dan la sensación de quemadura solar y permiten pasar muchas horas al sol sin percibir los daños (son los rayos de las lámparas solares). Provocan el envejecimiento de la piel, las arrugas y las manchas.
Almacenamiento: no basta con mirar la fecha de caducidad, de hecho, las cremas solares nunca deben utilizarse más de un año después de su apertura.

Siguiendo todas estas instrucciones deberías estar preparado para un verano súper caluroso. Con la crema solar en la mano (estrictamente etiquetada como «protección contra los rayos UV»), todo lo que tienes que hacer es almacenar todo el sol posible, ¡para asegurarte un suministro suficiente de vitamina D!