La elección de la libertad: Alexandre y Emilie

Esther

written by Esther • septiembre 23, 2019

La historia de Alexandre y Emilie es la historia de dos almas aventureras. Amantes de los espacios abiertos, uno es un apasionado de la vela y el otro de la montaña. Jugando con su complementariedad, decidieron realizar sus respectivos sueños y viajar por el mundo con la intención de compartir sus experiencias y conocimientos a través de las travesías en velero y el trekking. 

Vivir sencilla e intensamente al ritmo de las olas, el viento y el sol. Eso es lo que les motiva y lo que se proponen compartir contigo. Entre los dos, combinan los ingredientes para la receta perfecta de unas vacaciones en velero + senderismo que combinan el placer, el descubrimiento, el aprendizaje, la aventura, el rejuvenecimiento y una experiencia de viaje totalmente inusual.

Emilie y la montaña

Emilie es la sonrisa reluciente, la calma, la resistencia y el paso tranquilo del montañero. La montaña siempre ha estado cerca de ella. Creció en Grenoble en el seno de una familia de apasionados de la montaña, donde sin importar la estación del año ni el clima, tanto ella como su familia exploran y descubren esta tierra de libertad, de naturaleza y de horizontes salvajes. Mientras crecía, Emilie continuó su viaje y exploración mediante la práctica de esquí de fondo, alpinismo, escalada, senderismo, trekking, bivouacs de montaña, en resumen, ¡exploró la montaña de todas las formas posibles! 

Al mismo tiempo, se especializó en materia de riesgos naturales durante sus estudios en la Escuela Nacional de Ingeniería del Agua y del Medio Ambiente. El agua, los arroyos, los impetuosos torrentes montañosos, pero también el mar y el viento… forman parte de su vida cotidiana. Desde la cima de la montaña, destacan sus orígenes lejanos, pues procede de una familia de marineros de Dunkerque. El fuerte vínculo entre el mar y la montaña, el amor por el aire libre, por la inmersión en la naturaleza, por la libertad inherente a los entornos naturales salvajes que encontramos en estos dos entornos, Emilie está más presente que nunca. En algún momento, las historias familiares de los pescadores descendientes de Islandia y las historias más ocultas pero verdaderas de los antepasados de los corsarios, ciertamente también tienen un papel que desempeñar.

Actualmente, a Emilie le encanta guiar a personas a la montaña para hacer senderismo y disfrutar compartiendo la belleza de un paisaje o un despertar en una tienda de campaña en pleno corazón de la naturaleza. Siente pasión por la libertad y los nuevos descubrimientos, así que es completamente natural que el mar se haya añadido a las montañas en esta pasión común por los espacios abiertos y la libertad. Su mayor logro en el mar ha sido la travesía transatlántica realizada con Alexander. En cuanto a las montañas, su deseo de descubrirlas la ha llevado a explorar varios horizontes: de Nepal a Finlandia, pasando por Nueva Zelanda, la Isla de la Reunión, pero también los picos de Tahití (desde el agua pero también desde la tierra), Guadalupe, las montañas de Creta y los acantilados de Madagascar.

Alexandre y el mar

¿Cómo acabó convirtiéndose en el pirata perfecto que pasó de manejar la espada a manejar la vela, el cabrestante, la máquina de coser, la aguja, el soldador, el voltímetro, el taladro, la sierra y otras herramientas de bricolaje? Sí, este es nuestro Mac Giver particular a bordo.

Descubrió el mar desde Bretaña cuando era joven, donde pasó todas sus vacaciones desde su Normandía natal. Su habilidad en esgrima le llevó a trabajar durante 5 años como entrenador de esgrima en Rouen. Pero su pasión por el mar permaneció muy presente. Aún así, era tremendamente difícil para él hacer uso y disfrute del mar, pues no vivía directamente junto a él y ya se encontraba desarrollando un trabajo físicamente exigente y agotador. ¿La solución? ¡Un cambio radical! ¿Cómo? ¡Mudarse a Le Havre! No es el lugar más accesible, ¡pero qué escuela tan bonita! El aprendizaje y los primeros años de trabajo los realizó en la Société des Régates du Havre, donde Alexandre adquirió experiencia y autonomía.

Más tarde y sumando a su lista de destinos, partió de Bretaña: hacia Córcega, donde Alexandre fue el jefe de escuadrón de siete veleros y cincuenta aprendices durante tres años en Grecia, Guadalupe, las Islas Vírgenes Británicas, Croacia, Dominica….

Una travesía transatlántica de ida y una de vuelta, uno con los vientos alisios, el otro con las peripecias del regreso, pero siempre jugando con el viento, las condiciones y adaptándose al equipamiento.

Desde hace 20 años, siempre ha sido feliz de aprender y transmitir sus conocimientos a otros en esgrima y más tarde en vela, ya sea a niños, adolescentes o adultos. Además de su pasión por la vela, también comparte su pasión por la montaña con Emilie, quien le guía en sus viajes de esquí y senderismo.

Gavroche, su fiel velero

¿Quién puede pretender ser eternamente joven, estar en la flor de la vida, robusto, sólido y bello al mismo tiempo, sin ni siquiera una arruga? Estos son los veleros Amphora” de Wauquiez. Un velero indestructible, tan cómodo en aguas cálidas como en los fríos mares del norte, Gavroche es uno de ellos.

Él y sus dos residentes permanentes se llevan perfectamente. Es un poco rebelde y un enamorado de la libertad, esa es la imagen más característica de Gavroche, y la que todo el mundo lleva a bordo con orgullo.

Gavroche ya tiene una gran y hermosa experiencia a sus espaldas: después de sus comienzos en el Norte (Dunkerque), se dirigió rápidamente hacia el Mediterráneo donde vivió sus primeros años. Su segunda vida comenzó cuando conoció a sus dueños Patrick y Marie, quienes lo llevaron a vivir a la gran ciudad de Bruselas y donde exploraron los rincones del norte de Zeeland y otras costas holandesas. Pero la llamada del océano permanece, y es la salida hacia las costas del norte del Océano Atlántico lo que más le atrajo: Bretaña, Portugal…

Tras volver de sus travesías por el Mediterráneo, conoció a Alexandre y Emilie, ¡fue amor a primera vista! Con la promesa de un nuevo comienzo y nuevos horizontes, Gavroche izó las velas y volvió de nuevo a flote. Los tres fueron hechos para ver el mundo juntos, y es por ello que Gavroche tiene la persistente intención de continuar explorando este vasto mundo de mares y océanos que están completamente abiertos para él.

Una estancia, un viaje, una aventura, un momento de vida… cualquiera que sea tu nombre, ven, comparte y descubre la vida en contacto con los elementos, en pleno corazón de la naturaleza. Únete a ellos en Grecia, Sicilia, las Islas Baleares, el Atlántico, Noruega y otros lugares para navegar con viento en popa y explorar cientos de lugares de ensueño.