Viajar sin emisiones de CO2, ¿es posible?

Esther

written by Esther • septiembre 5, 2019

Sailsquare la plataforma #1 en Europa de las vacaciones en velero ha realizado una comparación de las emisiones de CO2 de los principales medios de transporte con el objetivo de identificar las mejores prácticas para viajar de una forma más eco-responsable. Este estudio revela que viajar sin emisiones de CO2 es una utopía. Sin embargo, es posible reducir nuestro impacto de carbono limitando los viajes aéreos y adoptando nuevos comportamientos en el diseño de nuestras vacaciones: más locales, más lentas, más sostenibles y más auténticas.

Viajar sin emisiones de CO2 es una utopía

La bicicleta y el senderismo son, sin duda, los medios de transporte más respetuosos con el medio ambiente. Sin embargo, no es realista pensar que a partir de ahora caminaremos o iremos en bicicleta desde nuestra casa hasta nuestro destino de vacaciones. Lo mismo ocurre con la travesía transatlántica de Greta Thunberg, la cual no puede equipararse con una alternativa creíble al avión. “Sin embargo, este último sienta las bases para una reflexión profunda y necesaria sobre una nueva forma de concebir las vacaciones para limitar su impacto en el medio ambiente: más locales, más lentas, más sostenibles, más responsables y más auténticas”, comenta Maxime Courtaigne, responsable del Desarrollo Internacional de Sailsquare.

El avión es 7 veces más contaminante que el tren, el autobús o el coche compartido

Es preferible tomar el tren, el autobús o el coche compartido tanto como sea posible, especialmente para distancias cortas. Por lo tanto, como regla general, se aconseja evitar los vuelos de menos de 700 km. Además, la red ferroviaria europea tiene una excelente interconexión y una alta densidad de líneas de alta velocidad.  También cabe destacar la aparición de plataformas dedicadas al carpooling o coche compartido, como BlaBlaCar, que permiten enriquecer esta nueva oferta de movilidad territorial más responsable y menos contaminante con el medio ambiente. 

El velero es el medio de transporte más responsable para explorar islas

Córcega, Baleares, Cícladas, Cerdeña… La popularidad de estos destinos vacacionales aumenta año tras año. Sin embargo, el turismo de masas no está exento de consecuencias para el medio ambiente. El estudio muestra que los viajes en velero son 6 veces más ecológicos que un ferry y 18 veces más ecológicos que un crucero transatlántico. Este bajo impacto ambiental se ve reforzado por el hecho de que “en un velero se está creando una microsociedad, codificada por el ahorro de reservas de agua, el uso ahorrativo de energía y el consumo de productos frescos y locales. Los recursos deben utilizarse con moderación y, por lo tanto, no es posible tomar duchas prolongadas, dejar las luces encendidas o permanecer durante horas frente a una pantalla”, añade Esther Nieto, responsable de Sailsquare en España.

Los cruceros transatlánticos son una herejía ecológica y ambiental

Es realidad, los transatlánticos son naves mucho más contaminantes que los aviones. Un estudio reciente de la asociación France Nature Environnement muestra que un crucero parado contamina lo mismo que un millón de coches en términos de partículas finas y emisiones de dióxido de nitrógeno. Esto sin mencionar otros impactos negativos sobre el medio ambiente de estos gigantes del mar: erosión portuaria, vertido de residuos en el mar, contaminación acústica, desarrollo del turismo de masas, sobreconsumo a bordo. 

El coche no es adecuado para el transporte local

Las emisiones de CO2 no se limitan a los medios de transporte utilizados para ir de vacaciones. También se refieren a los viajes y a las actividades que se llevan a cabo in situ. Es obvio que el coche no es la mejor alternativa para unas vacaciones responsables. En este caso, es preferible caminar o ir en bicicleta para distancias cortas o utilizar el transporte local (autobús, tren) para viajes más largos. Sin embargo, es interesante observar que un viaje por carretera con un coche lleno (4 pasajeros) tiene un impacto de carbono que es bastante similar al de los viajes en autobús y tren. Por último, el velero es una excelente alternativa para visitar algunos países como Croacia, Italia o Francia de una forma original y totalmente lejos de las rutas habituales.  

4 consejos para minimizar el impacto ambiental de tu viaje

1. Slow Travel: tómate tu tiempo

En un momento en el que todo va muy rápido, las tareas se acumulan y no paramos quietos ni un momento, es necesario parar para darse un descanso y hacer las cosas poco a poco. Es así como de la misma manera el slow food se opone a la comida rápida, el slow travel es un concepto que apoya los valores de una forma de viajar a un ritmo más lento, más contemplativa, más responsable y más auténtica. Esta forma de pensar se centra en un nuevo lujo, el de tomarte tu tiempo. A modo de ejemplo, existen muchos turistas que participan en viajes durante los cuales pasan 3 días en cada una de las principales capitales europeas. ¿Es eso realmente explorar un país o un continente? ¿No deberíamos elegir un país o una cultura que queramos descubrir más profundamente? Al igual que los productos cotidianos, los viajes se han convertido en un bien de consumo: cuantos más tengamos y más hagamos, más valorados nos sentimos… pero al final, menos conocemos.

En pocas décadas, el aumento del tráfico aéreo ha cambiado considerablemente la percepción de las distancias y la forma en que viajamos. Viajamos más lejos, más rápido y emitimos más CO2. La huella de carbono que emitimos es tan alta que cada vez hay más voces en contra de este medio de transporte, voces como las del movimiento “flygskam” en Suecia, que literalmente significa “la vergüenza de volar”. Pero, tal y como muestra el gráfico anterior, existen muchas más alternativas ecológicas a los aviones. ¿La contrapartida? Tómate tu tiempo para viajar de manera diferente. El período sabático y las vacaciones no remuneradas pueden ser una solución para viajar a destinos más lejanos. Si te gustaría hacer como Greta Thunberg, Sailsquare te permite encontrar plazas a bordo de veleros transatlánticos con destino al Caribe.

2. Viaja de una forma consciente y sostenible

El transporte no es el único impacto ambiental de un viaje. Lo que haces en el lugar, donde duermes y lo que consumes también debe ser parte de la ecuación. El comportamiento responsable en los viajes puede ser inducido por unas pocas acciones simples que requieren un esfuerzo limitado, tales como: usar protector solar biodegradable, llevar un termo o cantimplora para limitar el uso de plástico, consumir productos locales y de temporada, aminorar el consumo de carne, usar una bicicleta para viajar, reducir el consumo de agua en la ducha, etc. 

Todos estamos acostumbrados a decir que los viajes nos abren la mente. ¿Por qué no aprovechar la oportunidad de llevar estos buenos hábitos a casa después de las vacaciones para adoptar una actitud más responsable en el día a día?

3. Viaja más local y explora las maravillas de España

Ahora la tendencia consiste en descubrir destinos exóticos y culturas lejanas durante las vacaciones. Todavía seguimos soñando con las playas del Caribe o con una caminata por Nepal, mientras en España, sin ir más lejos, también tenemos calas paradisíacas y montañas espectaculares. ¿Por qué no disfrutar de las riquezas de nuestro propio país antes de aventurarnos en otras latitudes? 

Europa es un terreno de juego con una gran diversidad de culturas, países y paisajes, cada uno tan sorprendente como el otro. Como se ha mencionado anteriormente, la interconexión por carretera, tren y autobús es muy eficiente y está en constante mejora, lo que permite viajar fácilmente sin tener que utilizar un avión. Esta es una buena razón para reconsiderar tu próximo destino de vacaciones para el próximo verano.

4. Compensa los vuelos y toma conciencia sobre sus consecuencias

Sin duda, es complicado prescindir de viajar en avión. Aunque, por otro lado, es posible consumir este medio de transporte con más moderación. Por ejemplo, un billete de ida de Madrid a Nueva York genera 1.2 toneladas de CO2 por pasajero, según la calculadora Flight2fart. Lo que sería equivalente a dar dos vueltas al mundo en tren o dejar una bombilla de bajo consumo encendida día y noche durante 10 años. Por lo tanto, cada viaje debe ser objeto de una reflexión para evaluar la pertinencia de tomar el avión en el siguiente orden: evitar, reducir, compensar. Esto significa evitar volar tanto como sea posible. Así reduciremos el impacto de carbono. Y compensar nuestras emisiones de CO2 a través de las diversas alternativas que ofrecen las compañías aéreas o las asociaciones de protección del medio ambiente, como MyClimate o GoodPlanet.

Cálculos detallados del estudio

Las principales fuentes de información utilizadas para este informe, son las siguientes:

  • BEIS UK: para toda la información relacionada con las emisiones de CO2 en términos de medios de transporte.
  • Vestforsk: para obtener información sobre las emisiones de CO2 de los cruceros transatlánticos.